Corriendo en Portugal

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Salir a correr cuando uno está de vacaciones es una forma práctica de conocer un poco más, de exprimir si se quiere, la experiencia turística.  Se ha vuelto para mí una costumbre empacar (si es que caben) los zapatos de correr cuando voy de viaje. En este reciente viaje a Lisboa no fue la excepción y los usé para los tres recorridos que resumo en estas notas.

El primer recorrido fue en una zona protegida llamada Passadiço Mata do Medos que estaba a unos 10 o 15 minutos en coche del lugar donde nos estábamos alojando. En el mapa del recorrido que anexo más abajo se puede ver el lugar exacto. Es un sendero bastante corto, que transcurre sobre un camino entablado que conecta tres miradores, que, montados sobre la pared del farallón, regalan vistas preciosas de la costa atlántica.


El entablado sobre el que corrimos es sencillo, rústico, de apenas metro y medio o dos de ancho, elevado unos pocos centímetros del suelo arenoso y parcialmente cubierto por gramíneas. Supongo que su función principal es evitar que el tráfico humano se desborde por el resto de la zona.

Corrimos en esa ocasión Federica, Marcela y yo, unos pocos minutos después de las 7 de la mañana, y en poco más de 30 minutos completamos los 6 kilómetros que el entablado nos permitió zigzagueando las distintas opciones, sin adentrarnos en los senderos de arena.

Dos días después, ante la renuncia repentina de mis compañeras de trote por gripe y sueño, recorrí solo otra sección de la misma zona protegida, comenzando en un punto aún más cercano a nuestro hospedaje. Es el trayecto que en el mapa de abajo se llama Fonte da Telha, cuyo nombre viene de la playa que está inmediatamente debajo del risco sobre el que transcurre el recorrido.

En este segundo recorrido, corrí una buena parte sobre la arena, que lo hizo más difícil y lento. A través de senderos de arena, grava, tierra y nuevamente un entablado, llegué al parqueadero donde habíamos parqueado dos días antes. En ese punto di vuelta en u y me devolví nuevamente. Por un error de orientación terrible, me perdí en mi llegada al carro y terminé dando un círculo inesperado que puso mi recorrido en 10 kilómetros. No fue intencional.

La aplicación All Trails me había mostrado varios recorridos de esa zona con distancias diferentes, más apropiados si se quiere recorrer 10 km. Pero como coro sin teléfono, memorizo rutas en la mente y por querer recortar unos cuantos metros, terminé extraviado. En cualquier caso, este recorrido me pareció más agradable que el primero, para correr, mientras que el primero es mejor en plan de caminata por las vistas desde los miradores.

El tercer recorrido que hicimos corriendo en Lisboa, nuevamente con mis compañeras de trote, ya fue en la ciudad, sobre el pavimento, un recorrido completamente urbano, por lo que no lo coloqué en el mapa de abajo. Fue entre la Fundación Champalimaud y el monumento a los descubridores a lo largo de la avenida Brasilia, pasando por la torre de Belén.

Nos levantamos el sábado a las 6 de la mañana, conducimos hasta llegar frente a la fundación, parqueamos al borde de la avenida y comenzamos a correr bajo una lluvia ligera. Es un recorrido que merece la pena, en él nos cruzamos con un gran número de corredores a pesar de la hora y la llovizna. Nuestro recorrido fue corto (poco más de 5 km), pero el trayecto permite extenderse fácilmente varios kilómetros más de puro turismo. Al terminar fuimos a desayunar churros con chocolates en San Ginés.


Mapa de los recorridos:

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